DeepSeek sorprendió al mercado con sus capacidades técnicas. Pero para un profesional de seguridad, la pregunta más importante no es si el modelo es capaz, sino dónde van sus datos y bajo qué legislación.
DeepSeek demostró que modelos de primer nivel pueden construirse con menor coste. Eso es genuinamente impresionante. El problema para un profesional de ciberseguridad es diferente: cuando describes a una IA el alcance de un pentest, los hallazgos de una auditoría, la infraestructura de un cliente o las vulnerabilidades de un sistema crítico, necesitas saber exactamente dónde van esos datos. Con DeepSeek, esa pregunta no tiene una respuesta tranquilizadora. Con Reptilix, la respuesta es simple: no van a ningún sitio. Se quedan en tu dispositivo.